EL RECUERDO Y LA PENA
Me dejas sin palabras con tu silueta de negro apareciendo... el cuello alto... las manos suaves... tantos poemas y la nostalgia de tu mirada en el patio de la normal...
Que me sujeta a ese pasado... de la espera? Pasado de invierno en calles desocupadas en La Serena. Invierno derramando cortinas metálicas para encerrar las ofertas. Sólo esos ruidos, eso solamente y la calle nuevamente vacía. Invierno frío que acogió mi pena y llenó a medias, el espacio de tu memoria.
Desde ese día amo esos inviernos como a ti te amé, con el ardor de que pronto se acabaría. Y con la precipitación del adiós, al despedirse cuando parte el bus.
Tenia bien claro lo que venía, la pena que me envolvería, la rabia de los pasos entregados a tantos caminos baldíos. La pena desamparada, que ni siquiera se acompañó en los encuentros escasos que tuvimos. Ni tampoco se regocijó entre las noches, las cervezas y… los amigos.
Fui como nunca fiel con tu recuerdo, lo apretaba en el frío y como hojas afiladas rasgaban mi cuerpo.
Lo juro!, lo cuidaba con esmero desmedido, que celos despertó en aquellos que estaban cerca.
Tu recuerdo me hizo parir la pena.
Desde ese negro día fueron inseparables. Puedo atestiguar que no había instante en que alguno me dejara, no me perdían pisadas. Y muchas veces usaron mi terno y comieron por mí, en mi tazón azul.
Tu recuerdo, soporto el tiempo, y cuando la vida reclamaba más de la cuenta, y cuando las derrotas colgaban de mi cuello, y cuando la soledad me invadía noche y día; tu recuerdo y la pena, noche y día fueron el escudo para mi cuerpo.
LOS CASIANOS
