Cada día veo menos los números en mi trabajo ......
¿Quién pagará este deterioro físico?
Hace once años, llegué a este municipio, de manera displicente y poco amigable. La idea era ganar unos pesos ese verano, y luego en marzo retomar mi tarea de vago, de artista no artista.
Era el año del fin del mundo, no había muchas expectativas de progreso. Los gobiernos anteriores, sólo afianzaron ese odio a la política vigente, carente de líderes confiables. Un socialista, tomaría el poder, usando su desfachatez en dictadura, para ganar las elecciones ese año. Hoy está hecho todo un Capitán Planeta.
Al final tomé las riendas de mi aversión al régimen político vigente y me adapté a un cambio nuevo, 10 años de trabajo rutinario, absorbido por mi nulo interés por el progreso. La música Punk y su filosofía había hecho estragos en mi conciencia, no más Masa, basta de jefes irresolutos y fachos, me avocaría a seguir mi periplo en el submundo de la administración pública, tan en boga en ese tiempo, para encarar a sus más serviles creyentes.
-En la muni hay pega compadre, los weones gana plata fácil, flojean todo el día y el partido se encarga de taparles sus deleznables actos.
La crisis asiática, me arrastró como una ola, llena de ímpetu y ganas, a un mundo ajeno a mi conciencia (al diablo con horarios rígidos y la disciplina de choque) esto era como estar en un lugar, en el que nadie quería estar. Todos cargando una desilusión asombrosa, la idea era vivir para el día de pago, sólo preguntar la fecha de pago. Un día me aburrió de tal manera, esa pregunta (tal estimulante y necesaria para algunos) y me enfrasque en una discusión sin sentido, pero necesaria. Es terrible darse cuenta, como a algunos individuos, se le van los meses y los años, dejan de vivir los días por el día de pago. ¡Gran día, terrible día! Con sus mujeres, esperándolos a la salida, para que dejen algún dinero para comer el resto del mes, porque de lo contrario, es seguro que terminan siempre en las voluptuosas y negras manos caribeñas, inescrupulosas que “pululan” en las cantinas y clandestinas del centro.
Es terrible darse cuenta como este sistema nos tiene transformados en una sombra, unos espectros aferrados a las migajas de unos pocos.
-Ya no veo los números, prometo ir al médico, el día de pago.
SEÑOR K
