Había un muro que me escondía de todos
los males, mi vida era apacible en ese entonces, ya que no había de que preocuparse, mas que
de hacerla feliz, cumpliéndole los caprichos de siempre. Después de algunos
meses vinieron unos hombres con ropa de trabajo y comenzaron a hacer un agujero
en ese muro… y pude por fin ver la luz.
Paso obligado a la inmortalidad,
Umbral de los secretos
Refugio de los amantes indestructible
Franquicia necesaria para llegar a tus besos,
Lejano sonido al abrir y cerrar tu cerrojo.
Vaivén de despedidas resistidas.
Carromato transportador de delirios.
Terminal de mis manos y pasamano a tu cintura.
Dintel de nuestros cuerpos
y bastón para mis inseguridades.
Apertura al diálogo lúbrico, imán de mis días,
línea fronteriza entre el cielo y el infierno.
Ensamble perfecto del recuerdo.
Flagelo de mi cuerpo y
denuncia de mis afectos.
Depredación de los goces no olvidables
Espectador mudo del último beso
Velo bendito de lo notorio.
Informador frío que trae el
otoño,
invitación al precio que tengo que pagar.
invitación al precio que tengo que pagar.
Soporte de mi placer y postrero remordimiento.
Incentivo mientras pasa el intratable día.
Hoja de madera marchita…
Madero de la cruz de mi cuerpo sacrificado
Cepo de mi vanidad…
Muro inquebrantable después del adiós.
Trampa
que se abrió a mi condena.
Estandarte de mi fe y desvarío de mi perdición
Banquete
de dudas anteriores, …al dejar pasar la luz.
Tranca
de mi felicidad y afán.
Antesala de la cara que no consigo olvidar.
Puerta… cómplice en silencio y silencio cerrado…
Los Casianos
